Un poco de realismo por favor

Unicornios y Demás maravillas en tu startup

Últimamente empiezo a estar bastante saturado de leer lo mismo cada vez más: coaches, gurús del márketing digital, del buen hacer, de la autoayuda y de todo lo que necesitas para montar tu startup de éxito; de cómo convertirla en un unicornio blanco (startups que valen más de mil millones), y de planes de cómo emprender; de que como te descuides tienes que vivir en todas las redes sociales y en todos los eventos de networking y emprenidimiento de media España, haciendo, deshaciendo y cacareando sin parar.. y todo esto, mientras sacas adelante tu negocio, claro. Porque digo yo: habrá que trabajar, ¿no? 🙂

Personalmente, me empiezan a mosquear esos artículos del tipo “Las 10 cosas que te convertirán en el rey del mambo“, esas recetas del tipo “Los 7 hábitos de los triunfadores” sin dejar atrás los de las series del tipo “Cómo desarrollar un plan de negocio exprés en menos de 3 horas” o “Cómo montar tu startup en 24 horas“.. (por dejar algunos ejemplos reales)

Y cómo olvidar de guinda, de postre el famoso: “Si quieres ser un hombre de verdad, hazte runner” (Que de toda la vida era hacer “salir a correr” o “hacer footing”). ¡Joder! ¡odio los moldes! – No soporto que me digan lo que tengo que hacer, cómo lo tengo que hacer, y que además si me salgo de ese molde no valgo o que voy a fracasar. ¿Por qué?

Vuelve la Fiebre del OroNo sé en qué nos estamos convirtiendo, pero resulta cada vez más patente que hay una fiebre del oro con todo lo relacionado con el emprendimiento y estas “fiebres” no suelen traer nada bueno para la mayoría. Acaban en burbujas, dónde gana más dinero el que vende picos, palas y carretillas para encontrar y transportar el oro, que lo que ganan realmente cuando descubren un yacimiento del precioso metal.

¿No me crees? – Busca en tu dial si vives en Madrid, una emisora de radio FM que se llama “Radio Emprende“. Es la prueba definitiva de que en estos momentos es emprendimiento es una moda que vende, que capta audiencia, que moviliza gente. Para los medios de comunicación es un producto más, igual que “Gran Hermano” y los realities..

Una fiebre del oro que, si bien hará despertar la llama en muchas personas que estaban buscando esa chispa que les faltaba creo que -como casi todo- también tiene su “cara B”. Una cara oculta que no se vende; que no se difunde y que seguro que nadie cuenta cómo se ha arruinado más de una familia en algún proyecto de emprendimiento dentro de 2 ó 3 años de haber arrancado.

Iniciativas como el “Startup Bus” en el que se supone que se suben emprendedores a un autobús y montan su startup mientras viajan en él por carretera durante 72 horas, para fomentar el emprendimiento.. A mí me parece más un reality show que una iniciativa seria y creíble. Incluso en RTVE ha habido un programa “Código Emprende” en el que se enseñaban las chorradas del “Elevator Pitch” y postureos similares, aunque también contaban con inversores reales. No es que no haya algo serio detrás de todas estas iniciativas, sino que de alguna manera, acaban de algún modo desvirtuadas por el efecto “reality” que añaden después.

Dudo poco de las buenas intenciones de la mayoría de estas iniciativas, pero para ser mejor intencionadas deberían mostrar las 2 caras de la misma moneda, y no sólo la bonita, romántica y amable, cual campaña de marketing de cualquier producto.. 🙂

El componente de circo mediático o de traer a Telepeich al mundo estartapil, se hace más fuerte -con la llegada de ciertos actores- que el de crear y fomentar de manera seria un ecosistema sostenible de startups, o de fomentar el emprendimiento empresarial. Con demasiada frecuencia se termina fomentando el espectáculo y el salir en los medios. Me han machacado en twitter por decir esto, pero señores: es lo que pensaba cuando lo conocí y lo que sigo pensando.

A corto plazo está animando a mucha gente sin las ideas claras ni una fuerte vocación empresarial a embarcarse en aventuras con un futuro más que incierto, invirtiendo los ahorros de su vida, de su familia o incluso los “afortunados” hipotecándose. Se afilian a la Seguridad Social, pagan su cuota de autónomos. Consecuencia inmediata: baja el paro. Políticos contentos: Se crean empresas y sube la afiliación a la Seguridad Social.

En parte al no encontrar un empleo, mucha gente piensa que será más fácil montando su propio negocio, y aunque es una opción en muchos casos, me temo que no es tan sencillo como esto. Y lo malo es que la mayoría fracasará y perArruinadoderá esos ahorros, cuando no haya contraído deudas o perdido su hogar. Cualquier actividad empresarial tiene cierto riesgo y puedes perder mucho dinero, al igual que puedes ganarlo. Sin riesgo no hay beneficio, pero antes que todo esto, es mucho más importante formar la mentalidad de quien quiere iniciarse en tan arduo viaje.

Lo peor de todo es que muchos se lanzan sin tener realmente un espíritu empresarial.. Y digo empresarial, porque el espíritu emprendedor está muy bien, pero hay que comer, y para comer hay que poder montar una empresa que gane dinero.

Y este espíritu empresarial -que necesitamos- no es lo que se está fomentando, desde mi punto de vista. Se está fomentando en cambio el emprendimiento que es como jugar a hacerte empresario.. aunque lo de empresa suena muy fuerte: mejor digamos, a montar la startup.

De hecho, tengo la impresión de que hay mucho emprendedor que se lanza a montar una startup y parece que no sienten la obligación de ganar dinero. Piensan que van a vivir del dinero de los inversores. Esto, sin embargo solo es cierto para una selecta minoría de emprendedores con ciertos proyectos que se salen del mapa (los unicornios), un buen equipo y en determinados sitios y momentos. No es cierto para el 99% de quienes emprendemos. Y esto hay que decirlo bien alto.

Muchísima gente que sigue todo este rollito emprendedor está pensando que es así: que se vive de los inversores; Que es normal que la empresa dé pérdidas durante muchíiisimos años (ahí tenemos Amazon, Groupon, etc.) y que como tu idea es tan genial, va a venir Google, o quien sea y se la va a comprar a los inversores y al emprendedor. Creo firmemente que este “rollito” está tan alejado de la realidad cotidiana del 99% de los emprendedores españoles que fomentar esta idea de fondo nos hace a todos -como sociedad- un flaco favor.

Hay vida más allá del emprendimiento digital en Internet, y al final, todos tenemos que comer, pagar nuestras facturas y salir adelante. No todos vamos a inventar el cohete para ir a la Luna o el próximo Facebook.. No digo que no haya que intentarlo o que sea malo: Digo que como mensaje general para la sociedad, estaría bien poner los pies en la tierra un poquito más.

Si te pones a escuchar muchas conversaciones a tu alrededor, en una cafetería, un centro comercial o por la calle, cuando se encuentran 2 ó más personas siempre dicen: “¿Qué tal?” y responden “Muy bien, fenomenal..”. Y digo yo, ¿Todos decimos que fenomenal pero luego nos quejamos de la crisis? ¿Será que no estamos tan fenomenal o que no tenemos tanta crisis? – Está claro que está mal decir: “Muy mal, fatal”, llorar y quejarse.. Pero a veces es cierto. Hay que ser más naturales.

Como en las series tipo “Madrileños por el mundo” o “Españoles por el mundo“.. todos los que salen en el programa parecen triunfadores en paraísos exóticos allende nuestras fronteras, y terminan vendiendo que hay que largarse porque fuera se vive mejor, y se va a triunfar con facilidad, como los que salen en esos programas.. Y digo yo: ¿Por qué no salen también aquellos que malviven en albergues y deshauciados por medio mundo? – La cara amarga no vende, pero de forma indirecta los medios de comunicación están vendiendo una idea falsa sobre la expatriación. Parece un chollo viendo esos programas, ¿verdad?

El Señor BurnsPues lo mismo ocurre con las empresas y los emprendedores: En España tenemos un problema muy grave -entre otros-, y es que el empresario parece que es el coco. Es un tipo avaricioso, con su sombrero de copa, su cigarro habano que exhibe una amplia sonrisa mientras sus empleados desfallecen o son abusados sistemáticamente.

No seré yo quien diga que tipos así, y situaciones así no existen, porque las he vivido desde el otro lado: La avaricia, del “todo para mí”, y ni las migajas para los demás, y la falta de respeto y falta de estima por el esfuerzo y el trabajo de la gente, forman parte del día a día en muchas empresas españolas, fomentando para nuestra desgracia, esta horrorosa imagen que en España tienen (¿tenemos?) los empresarios.

Empresario SacrificadoDe la misma manera que hay empresarios que se aprovechan, hay empresarios que trabajan, que se sacfrifican por su gente, que no duermen y que viven situaciones muy, muy desgraciadas para sacar a su empresa y su gente adelante. Y creo que además hay más de este tipo que del primero, pero esto no vende.. No es una imagen que el español medio tenga sobre los empresarios. ¡Pero es más real que el estereotipo del ricachón del puro!

¡Un poco más de realismo nos vendría bien a todos!
(Aunque no venda)

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