Trabajar menos y lograr más

Cuando mi mujer y yo decidimos que tenía que poner en marcha Metafrase con lo que supone levantar una empresa desde cero, ambos tuvimos muy claro que desde luego, en la etapa inicial, esto sería como el despegue de un avión: o corres a toda velocidad para despegar o te estrellas; No se puede hacer relajado ni vale con tan solo “intentarlo”: Hay que hacerlo y hay que ir a tope. Pegársela no es una opción.

Más o menos hemos seguido como comenzamos: con el acelerador pisando a fondo casi todo el tiempo hasta ahora; Es ahora, precisamente, que nos damos cuenta de que el motor se quema si seguimos apretando a fondo.. Y por supuesto, que un ritmo así no es sostenible indefinidamente. Por tanto, toca levantar el pie.. Toca mantener una velocidad de crucero sin gripar el motor.. Toca trabajar menos y empezar a trabajar mejor.

Menos es más

Y aunque muchos se preguntarán si realmente es lo que hay que hacer para que la empresa siga creciendo, sea atractiva, etc. creo que esta es una de esas ocasiones en las que menos, es más. Hay que recordar -y lo olvidamos frecuentemente- que en la vida hay algo más que ganar dinero, que hacer crecer los negocios, y que realmente, a la postre, es como mínimo igual de importante que esto, si no más. Y es que no debemos olvidarnos de vivir. Muchos nos obsesionamos con las cosas, y nos ponemos, orejeras virtuales, como los burros y no vemos más que la zanahoria, olvidando que en el mundo hay más cosas que nos hacen felices. Al final, los negocios deben ser un medio de vida; No la totalidad de la propia vida. Cuando “no tienes tiempo” para el resto de tu vida  hay que trabajar menos.burrro-y-zanahoria

Siempre he pensado que quería tener mi propia empresa para lograr cierta independencia económica; no estar sometido al capricho de una sola persona (tu jefe) -aunque en la práctica acabes sometido al capricho de MUCHAS personas (los clientes)-. Esto tiene ciertas ventajas, y es que ninguno de ellos suele tener el poder absoluto sobre tí: todos comparten un trocito de tí, pero no son “tu dueño”. Poder ponerme mis propios horarios -dentro de lo posible-; No tener que dar explicaciones al jefe- etc. Todo esto es muy bonito pero tiene su contrapartida, y no es baladí: horas, horas, y más horas de trabajo.. Los fines de semana; los festivos; las vacaciones… desaparecen de tu vida casi por completo.

Todo esto, si fuera un empleo, sería llamado esclavitud; Los sindicatos quemarían la empresa con su dueño dentro y saldría en las portadas de los periódicos. Como lo que pasa es que eres un autónomo, y tienes tu propia empresa, se ve como algo lógico. La gente tiende a pensar: “lógico: si te estás forrando tienes que sufrirlo”. Y bueno, la verdad, es que forrarse yo todavía no me forro, y veo que me falta bastante camino para llegar a ello. No me importaría en absoluto estar forrándome, pero a día de hoy sigo cobrando menos dinero del que cobraba cuando era empleado.Por supuesto, uno tiene la esperanza de que un día gane más dinero, ya que para algo te estás sacrificando, pero no es el objetivo: no es el motor que me hace montar mi propia compañía, aunque lo considero totalmente legítimo y deseable. Al final, uno piensa que quiere su propia compañía para ganar en calidad de vida, y luego se da cuenta de que en realidad pierde calidad de vida: que echa muchas horas más que antes; Que casi no ves a la familia y que no desconectas nunca del trabajo: ni en vacaciones… ¡porque no tienes vacaciones!Trabajando en la playa con laptop

LLegados hasta aquí, conviene reflexionar; Conviene ponerse freno en este “frenesí emprendedor” y levantar un poco el pie del acelerador; Conviene recuperar cierto equilibrio entre tu trabajo y el resto de tu vida; Conviene trabajar menos dado que una vida desequilibrada tampoco funciona bien para nadie: ni para el negocio ni para la familia, ni para uno mismo. Así que esto vamos a hacer: relativizar, levantar el pie y equilibrarnos un poco, aunque solo sea mentalmente. ¿Que la empresa no sigue creciendo al ritmo esperado? – ¿Y qué? – Alguna ventaja tenía que tener no tener inversores que exijan un altísimo ritmo de crecimiento, ¿no? – Hay que hacer los negocios lo más humanos posibles. No obsesionarnos y no pagar un precio demasiado alto.. porque al final, lo que importa en la vida es lo que NO se compra con dinero.Ve lento

Y desde el punto de vista de negocio, creo que también es más que sensato que vaya más despacio. Cuando uno va demasiado acelerado, se satura; Y si se satura y actúa como un autómata, sin pensar, es más que probable que no haga el negocio que más le conviene sino el que se le presenta delante de sus ojos, sin pensar si realmente le interesa o no. Como dice el dicho: “A veces los árboles no dejan ver el bosque”. Hay que alejarse, y tomar perspectiva; Para eso, hay que bajar el ritmo; hay que tomar distancia y seguramente las cosas caigan por su propio peso.

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